Los edificios
La ladera oeste.
En el centro de la ladera occidental, aún sin excavar, se encuentra una cancha para el juego de pelota orientada de este a oeste y asociada a una serie de terrazas y
unidades habitacionales localizadas hacia el suroeste y limitan por este lado el conjunto del centro ceremonial. Este edificio se halla integrado al declive del terreno y
mientras por el sur sobresale a gran distancia, desde el norte pasa desapercibido. La cancha mide 55 metros de largo por 11 de ancho y aunque por ahora pasa desapercibido, es
probable que también presente cabezales. Hacia el norte, en las inmediaciones del rancho El Saúz de Pastores, surge un manantial de agua dulce que fluye hacia el arroyo del
mismo nombre.
Esta ladera de suave declive es la más extensa de las tres y sobresale el hecho que fuera del fuera del conjunto cancha-unidad habitacional, no se encuentre ningún otro
vestigio arqueológico, como si desde la época prehispánica, estos terrenos hubieran estado dedicados a la agricultura.
La ladera oriental.
En la ladera oriental cuatro edificios de distinto carácter nos remontan a diversas tradiciones constructivas, como si este hubiera sido el punto de contacto de diversos
grupos, tanto del Occidente como del Centro de México.
Al sur, sobre una gran plataforma de nivelación que corrige el abrupto y pedregoso declive de la ladera, se desplantan a su vez, dos plataformas que contienen diferentes
edificios. Al oriente, sobre una ligera elevación, una pequeña plataforma cierra por el norte una plaza cuadrangular mientras que al poniente, tres basamentos piramidales
desplantados sobre una plataforma en forma de T, conforman otra plaza cuadrangular abierta al sur; el basamento norteño se distingue por ser el más grande; los tres presentan
un alto grado de deterioro, siendo el del oriente el más afectado. Entre las dos plataformas se encuentra una plaza abierta, también cuadrangular, asociada a una serie de
terrazas que la integra al declive accidentado del terreno. Cerca de ellas, hacia el este, entre el afloramiento rocoso, se observan diversos fragmentos de vasijas, como si
este hubiera sido el lugar primordial para depositar ofrendas.
El diseño de este conjunto, nos remonta al concepto plazas cuadrangulares abiertas y basamentos tripartitas del Centro de México.
Al norte, sobre la orilla de la barranca Agua Nacida, un edifico de planta anular indica, a decir de Phil Weigand (comunicación personal), la tradición constructiva del
Occidente; se trata de una plataforma con una admirable plaza de 45 metros de diámetro en su interior. Por el sur, cortando de tajo el edificio, se observa entre las piedras
del derrumbe, un pasillo que conduce al exterior, asociado a dos pequeñas terrazas que se integran al afloramiento rocoso. Junto a este pasillo, sobre el nivel plano de la
plataforma, sobresale una prominencia que continúa la forma circular del edificio y en su cima, aun se conservan los restos de un piso de tierra compactado. Es probable que
en este punto se encontrara una habitación. Al oeste se observa un pequeño adosamiento cuadrangular que integra esta plataforma con el terreno.
En el centro quedan restos un pequeño promontorio, y a decir de la gente del lugar, aquí se encontraba un montículo que destruyeron al adecuar el terreno para la siembra.
En el centro de la ladera, desplantado y rodeado por un aforamiento rocoso, se halla un pequeño basamento piramidal al que le denominan La Crucita, por hallarse en su cima,
una sencilla cruz de madera. Su acceso es por el sur, donde se encuentra una terraza de nivelación cuadrangular que lo integra por este lado al terreno. Muy cerca y hacia la
barranca, se halla un grupo de petrograbados en donde sobresale una compleja espiral.
Por último, un poco más al norte, se localiza sobre otra plataforma de nivelación, tres basamentos piramidales que conforman otra plaza abierta al sur, siendo, el basamento
de lado oeste, el más alto. Por lo denso de la vegetación que crece sobre ellos, es difícil observar sus particularidades constructivas.
La ladera central
La ladera central se ha explorado casi en su totalidad. En ésta se encuentran dos complejos edificios que resaltan la importancia del sitio: una cancha para el juego de
pelota al sur, asociada a tres pequeñas plataformas que se comunica mediante una amplia calzada con “las casas tapadas”, el edificio más complejo de Plazuelas.
De las tres, es ésta la que requirió el mayor esfuerzo constructivo para corregir las irregularidades del terreno y lograr una gran explanada que debió reunir a un sinnúmero
de visitantes. Por el sur, dos grandes terrazas escalonadas acortan el fuerte desnivel del terreno; por el oriente, un juego de ligeras terrazas ayuda a nivelar la explanada,
mientras que por el poniente, sobre la barranca de Los Cuijes, un muro de contención de treinta metros de altura tuvo que ser construido para lograr esquinar en forma
cuadrangular la explanada.
La cancha del juego de pelota.
La cancha para el juego de pelota mide 65 metros de largo por 15 de ancho y está orientada de norte a sur; al igual que otras canchas del México antiguo, presenta en sus
extremos dos cabezales que le dan la forma de una I. A lo largo de sus paredes interiores se adosaron dos muros en talud con una pendiente muy suave para complementar el
rebote de la pelota y al exterior, los taludes se repiten, integrándose la silueta del edificio con el paisaje.
Desde aquí, se puede observar que el perfil (este-oeste) de los tres basamentos piramidales de Casas Tapadas imita la silueta triple de Los Picachos. En Mesoamérica los
cerros eran considerados sagrados, ya que se creía que en su interior habitaban los dioses de la fertilidad y que de aquí salían las aguas que fertilizaban la tierra
(Castañeda y Aramoni, 2000).
La altura de sus cuerpos laterales es diferente, pues mientras que el cuerpo oriente tiene 1.80, el del poniente llega a 2.50 metros. Su piso es de tierra clara muy compacta
y sus muros debieron estar aplanados en su totalidad con una arcilla blanca.
La cancha se encuentra a un nivel inferior del terreno donde esta construida, indicando así su relación con el inframundo. Para bajar a ella los jugadores debieron emplear
dos pequeñas escaleras ubicadas al norte y al sur, mientras que el público ascendía a las gradas laterales para observar los juegos por dos escalinatas, una al este y otra al
oeste.
De manera imperceptible, la cancha tiene una pendiente de 90 centímetros hacia el sur, lado en el cual se encuentra un desagüe que se une, al exterior, con un complejo
sistema de drenaje.
A diferencia de otras canchas para el juego de pelota, la de Plazuelas se encuentra separada del conjunto monumental de edificios por un gran espacio abierto, por lo que
podía ser vista a la distancia.
Como marcadores se encontraron aquí dos esculturas de dioses asociados a la fertilidad, y otras dos en el derrumbe y sobre el piso de la cancha, cerca de la esquina norte de
cada talud, enfatizando el carácter ritual del juego de pelota.
El marcador oriente, aunque completo, se hallo fragmentado y disperso cerca de su talud. Exhibe atributos de serpiente y del dios de la lluvia, reiterando su asociación con
la fertilidad; anteojeras circulares, una espiral que enmarca la boca, la nariz enroscada, las encías dentadas, la mandíbula inferior recortada y un penacho de plumas donde
cuelgan cascabeles (Castañeda y Aramoni, 2006).
El marcador poniente se hallo incompleto sobre el talud, carece de la parte que debió estar empotrada. Muestra el rostro de un ser mitológico con rasgos de serpiente y
lagarto, animales relacionados simbólicamente con la tierra y la fertilidad, sus trazos refieren a la vegetación, a las corrientes de agua, a los relámpagos y al viento
Las esculturas de la esquina norte representan serpientes mitológicas, comparten rasgos con el dios de la lluvia y del trueno, sobresaliendo las garras en su parte inferior y
un penacho con plumas desplegadas hacia atrás, simbolizando el poder de los elementos de la naturaleza. En estas piezas se observa una técnica diferente en su
talla, un poco burda, y es posible que estuvieran empotradas, pues solo están tallados cinco de sus seis lados; su estado de conservación no permite asegurarlo.
Los españoles mencionan que el juego de pelota se llamaba tlaxtli o tlachtli, que la cancha consistía de dos paredes encaladas igual que el piso y que en medio había una raya
pintada que dividía la cancha a la mitad, al igual que dos piedras, una enfrente de la otra a manera de marcadores. En este sentido, la presencia de los marcadores a la mitad
de la cancha no implica que sobre ellos debiera rebotar la pelota, pues en los marcadores de Plazuelas no se observa huellas de deterioro provocado por esa acción.
Plataformas aledañas
Cerca de la cancha, hacia el oeste, dos pequeñas plataformas cuadrangulares debieron complementan la función ceremonial del edificio. En las dos el lado sur es un poco más
amplio –por lo cual su forma es ligeramente trapezoidal- y su sistema constructivo diferente, pues mientras que la del norte presenta un fino trabajo en la talla de la piedra
que la recubre y una escalera arremetida, la del sur muestra un burdo trabajo de piedra y una escalera sobrepuesta.
Entre el escombro del lado sur del juego de pelota y las plataformas aledañas, de manera sorpresiva, se encontraron diversas cuentas de cerámica que representan en miniatura
variados animales como perros, tortugas, caracoles, culebras y coyotes ó utensilios de la vida diaria como malacates, ollas y jarros, y también, figuras antropomorfas con
mascaras y paños atados en la cabeza. Asimismo, cuentas esféricas, cilíndricas y romboidales, además de pequeñas cuentas cilíndricas de turquesa.
El temascal
Hacia la barranca de Los Cuijes se localizó una plataforma muy alterada, y por ello, no logramos precisar su dimensión y forma original, solo se encontró al interior una
pequeña habitación cutos muros presentan un ligero talud con un drenaje y un angosto pasillo en dirección a la barranca. La disposición de sus elementos recuerda a los baños
de vapor o temascales de otros sitios y quizá esta haya sido su función; baños como éste se encuentran asociados a otras canchas de juegos de pelota, y se ha interpretado
que el baño era parte de los rituales de purificación.
En su interior se encontró un bello metate que presenta un fino trabajo de talla y una pequeña olla trípode con la efigie de Tlaloc.
Los petrograbados
En la orilla de las barrancas, rodeando la zona de edificios, sobre afloramientos rocosos de tova riolítica, tallados en alto y bajo relieve, se encuentran en Plazuelas miles
de grabados que lo hace ser un sitio mucho más complejo.
Las formas y dimensiones de las rocas fueron corregidas para adaptarse a las necesidades de los grabados que se quisieron plasmar en ellas, y donde el efecto de la luz solar
es determinante para su observación, como si hubieran sido talladas para verse por momentos en diferentes horas del día.
A la fecha se han localizados más de mil doscientas piedras con diferentes motivos, entre los cuales se encuentran:
-sencillas concavidades sin orden aparente;
-líneas de puntos y continuas, rectas u ondulantes, que a veces corren paralelas o se entrecruzan a partir de círculos concéntricos;
-círculos concéntricos aislados;
-espirales; espirales que surgen de una línea punteada;
-escaleras que no conducen a ninguna parte;
-escaleras asociadas a las líneas punteadas o continuas;
-escaleras asociadas a representaciones de sencillos edificios;
-edificios muy sencillos asociados a complejos juegos de líneas punteadas y paralelas que se bifurcan;
-basamentos piramidales aislados;
-canchas de juegos de pelota sin asociación a otro edificio o como parte de complejos sitios;
-sencillos edificios circulares;
-edificios anulares con diez o doce plataformas circundantes;
-edificios aislados;
-sitios muy sencillos;
-complejos edificios solitarios;
-sitios muy complejos;
-figuras zoomorfas y
-una figura antropomorfa (Castañeda, Aramoni y Casimir, 2003).
Cerca de la esquina sureste de Casas Tapadas, sobresale el cuerpo de una serpiente de cascabel tallada en varias rocas que siguen una línea ondulante. El crótalo está
finamente tallado sobre una piedra plana al igual que la cabeza, mientras que el cuerpo esta conformado por grandes piedras que sobresalen hasta cincuenta centímetros del
suelo, y en donde se excavaron una serie de concavidades semicirculares, mismas que en época de lluvia se llenan de agua. Tal parece que la serpiente va descendiendo de la
esquina sureste de Casas Tapadas hacia la barranca Agua Nacida.
La maqueta.
Entre esta inmensidad, una piedra tallada sobresale del resto: se trata de la representación en miniatura de Casas Tapadas, en ella están representados todos sus elementos
arquitectónicos: accesos escalonados, basamentos piramidales, patios, pasillos, banquetas y un recinto. La miniatura conlleva la visión de amplitud que se percibe en diversos
puntos internos del edificio y también, contempla al norte y al sur, dos series de líneas punteadas que sugieren la vialidad interna del edificio (Castañeda, 2000).
Las representaciones de elementos arquitectónicos en diversas regiones de México es algo constante y es común que cuando se encuentran representaciones arquitectónicas en
miniatura se les designen como “maquetas”, lo que lleva a cuestionar el empleo de este término, ya que a saber, una maqueta es la representación a escala de un edificio y la
mayoría de estas representaciones en Mesoamérica son elementos votivos a ciudades, templos, palacios o sencillas casas habitación que en la realidad no existen, aunque
representen con gran detalle diversos elementos relacionados con la cultura que se les atribuye.
Al inicio de los trabajos de excavación en Casas Tapadas, los derrumbes, el intenso saqueo y la destrucción hacían muy difícil entender y programar la secuencia de la
excavación, sin embargo, los elementos plasmados en la maqueta fueron apareciendo en el edificio uno por uno, así que a la mitad de los trabajos, la maqueta sirvió de guía
para programar las labores. Ante esto y si nos encontramos con una representación real en miniatura del edificio principal, surge la pregunta ¿qué representan las otras
piedras?.
En un inicio pensamos en la posibilidad de que fueran los sitios vecinos de Plazuelas, sin embargo, al recorrer sistemáticamente las estribaciones sureñas de Sierra de
Pénjamo, no encontramos ninguna semejanza.
Casas Tapadas
Los trabajos de excavación en el edificio Casas Tapadas han dejado al descubierto un edificio sumamente complejo, modificado varias veces sin perder su simetría y retirando
algunos elementos arquitectónicos para poder agregar otros.
Casas Tapadas está construido sobre una extensa plataforma en la que se edificaron cuatro basamentos piramidales de distintas formas y tamaños, una habitación
utilizada como lugar de reunión de la clase gobernante a la que hemos denominado El Recinto, y un pequeño adoratorio. Todo esto se encuentra enmarcado por pasillos, patios y
terrazas, y adornado con una serie de taludes y tableros que se desdoblan o se transforman según la época y su momento constructivo, así, aunque de gran semejanza, ninguna
repite la forma de la otra.
La extensa plataforma fue ampliada en forma diferente y en varios momentos a sus cuatro lados, cambiando por este motivo su diseño de estrado al meterse en el declive del
terreno por el lado norte. Al mismo tiempo, los basamentos fueron modificados, aumentando su dimensión y transformando la forma de su contorno.
En una primera etapa, el edificio fue construido equidistantemente entre las barrancas Los Cuijes y Agua Nacida, y estaba formado por un patio y tres pirámides cuadrangulares
distribuidas al norte, al oriente y al sur. El patio se encontraba delimitado por un grueso muro con una banqueta adosada a la fachada interior donde se sentaban los
asistentes para observar las ceremonias (Castañeda y Quiroz, 2004).
En este momento, la silueta de las pirámides se asemeja al símbolo de la atadura de años mesoamericano; en la del norte y la del sur sobresale el empleo de lajas para
sostener las piedras que conforman su silueta mientras que en la oriental, la saliente se resuelve mediante el empleo de gruesas piedras recortadas horizontalmente.
Paralelamente, al ir construyendo las pirámides se fue conformando desde los cimientos el arranque de los muros de una habitación porticada destinada como templo en su cima.
Lo común en esta época fue que estos templos hayan tenido techos de zacate.
En una segunda etapa el edificio se transforma totalmente, la plataforma se amplia al norte, al sur y al oriente, dando lugar a nuevos espacios. Por el norte se hace
necesario rebajar el terreno, con lo cual, se crean dos nuevos patios sobre las fachadas laterales del basamento aquí ubicado, comunicados por un sencillo pasillo situado en
su parte trasera y se construyen escalinatas en diferentes rumbos.
Al sur, el edifico se expande con la construcción de una terraza, creando un espacio semejante al anterior, solo que aquí, por la declinación del terreno, los nuevos espacios
quedan por encima del nivel de piso exterior.
Por el oriente la plataforma se expande 60 metros, perdiendo la equidistancia que guardaba entre las dos barrancas. La banqueta perimetral es alterada en los costados de los
basamentos para crear una serie de accesos a los nuevos espacios; al norte, con un pequeño escalón regulan la diferencia de nivel entre los patios, al oriente, el muro es
cortado para crear sendos pasillos, y al sur, la banqueta es retirada para construir sobre el muro, dos escalinatas que ascienden y descienden entre el patio y la terraza.
En el patio se coloca un nuevo piso de tierra clara compactada, que sirve de desplante a los muros que se van erigiendo y un nuevo basamento es construido al este, quedando
la pirámide oriental en el centro de todo el complejo y entre ellos, el muro banqueta que se ha prolongado es complementado con dos accesos a los espacios laterales.
Los basamentos se amplían en forma distinta; la ampliación simétrica del basamento central debió influir para que los basamentos norte y sur se acrecentaran más hacia el
poniente y las fachadas posteriores se extendieran sobre los nuevos espacios, respetando en lo posible lo ancho del patio.
En el basamento sur se conserva en forma reducida el diseño de la atadura de años mientras que el talud alcanza mayor altura y el basamento central se convierte desde este
momento en el mayor del sitio, la atadura de años se transforma al insertar un tablero divido en rectángulos delimitado por dos cuerpos que convergen en las salientes rectas
que lo enmarcan.
La ampliación del basamento norte se asemeja a las innovaciones que presenta el basamento central, solo que aquí, la silueta del tablero es más pequeña, se encuentra a un
nivel inferior y se duplica parcialmente hasta alcanzar la altura del basamento sur. Figura 26. Por el saqueo y los derrumbes no hemos logramos deducir si esta fue su forma
definitiva o tuvo algún otro elemento superpuesto.
El nuevo basamento -al oriente-, presenta una planta diferente a lo que hasta este momento se ha construido; su planta se asemeja a una T invertida - elemento que indica la
entrada al mundo subterráneo- y su silueta se asemeja a la del norte, solo que aquí, dos líneas convergentes se imponen sobre la saliente recta que enmarca a los tableros.
En la Tercera etapa la ampliación de los basamentos determina la modificación de la plataforma respetando nuevamente la simetría del patio central, pero no su nivel ya que un
segundo piso es colocado para desplantar sobre él los nuevos muros.
Es por ese motivo que en la ampliación del basamento sur la fachada principal de la segunda etapa tiene que ser retirada para levantar la tercera; lo mismo ocurre con la
fachada oriente, quedando los lados sur y oeste como la única posibilidad de ampliación; en estos lados, los elementos de la segunda etapa son cubiertos con las piedras del
núcleo de la tercera, quedando como vestigio del desarrollo estilístico del basamento. La escalera de acceso tiene que ser removida hacia el oeste para seguir ocupando su
centro.
Es posible que en este basamento se haya continuado con la silueta de los remates anteriores, pero el saqueo del que fue objeto, no dejo huella alguna de su acabado, solo
encontramos los muros en talud de su base.
Entre el escombro, cerca de la escalinata, apareció una pequeña escultura antropomorfa que tiene grabado en su base un símbolo que alude a lo femenino; la media luna con un
ornamento en el centro y dos brotes de hojas coronándola.
En las obras de ampliación, la terraza sur se cubre con otros muros, se levanta el nivel del piso y una nueva escalinata es construida con grandes bloques de piedra. Al
poniente, la ampliación se desplaza del muro perimetral que delimita al patio hundido rompiendo la forma rectangular de la plataforma.
En el centro, el basamento se amplia en forma equidistante a los cuatro lados y de los cual solo perduran los muros en talud de su recubrimiento.
En el norte se observa el empleo se una nueva técnica constructiva, pues está recubierto por grandes bloques de toba riolítica tallados según la necesidad del espacio que
deben cubrir, destacando, una saliente rectangular colocada sobre una líneas de piedras biseladas. Es posible que se haya continuado la silueta de salientes y tableros de la
etapa anterior, solo que los derrumbes y saqueos no posibilitan deducirlo.
En los muros de contención que delimitan los patios laterales y el pasillo trasero se observa el empleo de los grandes bloques biselados integrados junto con otras piedras,
sin importar el esfuerzo que ocasiono su talla, ya que aquí, no son usados como elemento decorativo. Por el uso de estos elementos se puede inferir la ampliación de los
patios en esta etapa.
Con estas obras una maqueta es cubierta por la escalinata ubicada al norte del basamento, cuyos peldaños están conformados por bloques rectangulares de riolíta finamente
tallados. Muy cerca de esta y sobre el patio rectangular se instala una amplia escalinata para comunicar al edificio con el manantial Agua Nacida; los bloques con que fue
construida se asemejan a los usados en las escalinatas de los basamentos.
Cerca de la escalera, se halló tallada en una roca alargada, una sencilla escultura zoomorfa que debió haberse integrado -a manera de clavo-, en algún lugar del edificio. Por
encontrase entre el escombro, fuera de su contexto original, es muy difícil deducir su significado.
En el oriente la plataforma cuadrangular sobre la que se levanta el basamento se amplia de manera uniforme, y el nuevo basamento presenta la misma planta en T invertida de la
etapa anterior, las piedras que ahora lo recubren son semejantes a las del basamento norte, solo que aquí, la disposición de los biseles presentan un ángulo mas pronunciado
en su talla y se colocan de manera invertida. A pesar de los derrumbes y el saqueo, aquí se conserva junto a la alfarda norte de la escalinata, parte de un segundo tablero.
También se logra observar que en la fachada principal parte de los tableros anteriores debieron ser retirados para colocar los nuevos bloques y no alterar la proporción del
patio. No se ha logrado deducir como fue su remate y altura original.
A su alrededor se encontraron numerosas piedras talladas que asemejan rayos; es probable que se trate del glifo emblemático de Plazuelas.
El recinto.
Es difícil determinar en que etapa se origino el recinto, las evidencias que se han encontrado lo sitúan en la tercera, lo cual no implica su presencia en una etapa anterior.
Su planta presenta la forma de T invertida del basamento oriental y el muro de piedras que lo recubren tiene las mismas características del basamento norte. Su acceso por el
poniente fue a través de un amplio portal con cuatro columnas circulares que daban a una sala rectangular con dos fogones y al fondo, una sala más grande, en donde aún se
observan las huellas de dos pequeños patios porticados.
Los muros de esta habitación son de tierra compactada recubiertos al exterior por piedras finamente talladas rematadas con una hilada de piedras biseladas y debajo de
bloques rectangulares que forman una línea recta.
Entre los escombros de su perímetro se encontraron un sinnúmero de piedras talladas en forma de caracoles cortados que debieron rematar los muros, por cual se le ha
sobre-nombrado “el recinto de los caracoles”. Los caracoles comparten en lo general el mismo diseño y tamaño, aunque algunos son más pequeños y su eje discoidal se presenta a
la izquierda o a la derecha indistintamente; al parecer, esto debió marcar cierta armonía en su distribución, pero por encontrarse todos entre el escombro, no es posible
deducir su disposición.
Debajo de las huellas de las columnas, se encontraron cajas formadas con piedras que debieron contener ofrendas asociadas a la función de esta habitación, las cuales fueron
destruidas con el resto del sitio, como una forma de desacralizar el edificio -algo común en Mesoamérica-, quedando solamente en una de ellas y dispersos en el portal, restos
de una escultura roja que representaba un ser mítico.
En el exterior, entre el las piedras del derrumbe y los caracoles cortados, se encontró, en dos fragmentos y mutilada, una escultura masculina en posición inclinada cubierta
con un elaborado maxtlat, Figura 36 y en el interior de la habitación, entre el derrumbe de los muros de tierra, pequeños fragmentos de diversas esculturas, de las cuales, no
hemos logrado deducir su función.
De la cuarta etapa solo tenemos evidencias en el basamento central; la talla de las piedras que lo recubre cambia, ahora son bloques rectangulares colocados horizontalmente
uno sobre otro. El cementante entre ellos es mínimo, por lo cual, al exterior pareciera que están colocados a hueso.
Algunos bloques son cortados en ángulo para ser insertados sobre otros, y en otros casos, los bloques son complementados con pequeñas piedras rectangulares a manera de cuñas.
En el lado norte se encuentran evidencias de que una parte del muro de recubrimiento de la etapa anterior fue retirado y reemplazado por piedra braza para adherir el nuevo
recubrimiento. La escalinata de la tercera etapa es retirada y en su lugar se coloca un conglomerado de tierra compactada que sirve de base para colocar los nuevos
escalones, siendo probable la reutilización de los anteriores.
Entre el material de derrumbe del basamento sobresalen grandes bloques de piedras rectangulares, algunas biselados con los que posiblemente se conformo la silueta de la
atadura presente en las etapas anteriores.
En el patio al subir nuevamente el nivel de piso, al sur, se cubre parcialmente la banqueta perimetral, por lo que su función debió haber cambiado.
Por otra parte, sobresale la ausencia de cerámica al interior de este edificio, lo que se encontró entre el escombro de los muros que conforman la gran plataforma sobre la
que están desplantados los basamentos, fueron diversos fragmentos de platos rojos con soportes de base pedestal decorados al negativo, ollas cafés muy burdas y cuencos café
decorados con un ligero esgrafiado, así como fragmentos muy pequeños de vasijas decoradas con pintura al fresco de diversos colores a un costado de la escalinata principal y
la que conduce a la cancha del juego de pelota.
Consideraciones.
Durante las excavaciones arqueológicas de Casas Tapadas, se hizo evidente que el edificio fue destruido; el remates de los basamentos derribados, las piedras que los
recubrían desprendidas, los escalones de acceso a los templos removidos y arrojados a sus costados, el recinto demolido y sus emblemas despedazados, las esculturas mutiladas
y finalmente, todo fue incendiado. En la cancha del juego de pelota la destrucción no fue tan terrible, pues los muros presentaban muy poca alteración pero los marcadores
fueron seriamente dañados. Al parecer el sitio no volvió a ser habitado, cubriéndose de tierra y vegetación y olvidado en la memoria de los pueblos.