Un lugar especial
Francisco Noriega es nativo de San José de Peralta y custodio del sitio arqueológico. Como varios habitantes de la comunidad de Peralta, trabaja en el proyecto integral de
rescate de la zona. Comenzó como escavador durante los rastreos iniciales de 2003: “A mí me tocaron las primeras excavaciones, me tocó encontrar algunos de los cimientos
habitacionales”, dice.
Pero esas no fueron las primeras excursiones que Francisco realizó a la zona. Cuando era niño, recuerda, una y media hectáreas de las 20 que hoy conforman el sitio de Peralta
pertenecían a su abuelo. “En ese terreno que era de mi abuelito hay una piedra grandísima que le llamamos la ‘piedra de la campana’, porque cuando le pegas con otra piedra
hace el sonido parecido al de una campana de metal”.
Relata que desde hace muchos años los territorios que integran el sitio fueron bautizados por los lugareños: El Devisadero, La Mesita de los Gallos, Los Vidrios, El Chango,
Nogales, son algunos de sus nombres. La gente, cuenta Francisco, “decía que todos esos lugares estaban habitados por indios, que allá daban misa los indios y que aquí se
congregaban para jugar, para apostar, para pelear, para divertirse... Decían que con [escuchar] la ‘piedra de la campana’ toda esa gente se venía a la misa o se venía a las
peleas. Es una historia, una tradición, que viene de generación en generación”.
A sus 30 años, Francisco tiene presente que aquellas exploraciones de su infancia fueron especiales: “En lo personal, [venía] porque había tepalcates muy bonitos, porque
encontraba puntas de flecha, o nada más por tocar la campana. [Peralta] tenía fama de que aquí se sentían energías, se sentían vibraciones. Estar en estos lugares era sentir
algo bien especial, llenarte de algo muy diferente”.
Cifras
De 2000 a 2008 el proyecto arqueológico Peralta ha recibido una inversión de 22 millones 297 mil 898 pesos. Tan sólo este año recibió 7 millones de pesos, de los que 3
millones fueron aportados por el Instituto Estatal de la Cultura, un millón y medio por el Fondo Arqueológico del gobierno del estado, un millón de la SDSH y un millón y
medio del municipio de Abasolo. Las aportaciones se han incrementado año con año desde 2006.