Plazuelas
Ciudad esculpida al ritmo de la sierra
Coordinadores del proyecto arqueológico:
Carlos Castañeda López y Luz María Flores Morales
Horario de visita: Martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas
En las estribaciones sureñas de la sierra de Pénjamo, al suroeste de la sierra de Guanajuato, se hallan los vestigios de una de las ciudades más complejas de esta región.
Concebida como un espacio abierto y en relación directa con los cerros, Plazuelas sobresale por su integración al paisaje, ya que fue edificada cuidadosamente para no }
romper el orden de su entorno. La ocupación de este sitio se dio entre 600 y 900 d.C., periodo en el que el territorio del actual estado de Guanajuato alcanzó su mayor
densidad de población.
El conjunto Casas Tapadas en armonía con la sierra de Pénjamo
Foto: Archivo INAH
Sobre tres laderas que separan dos barrancas –Los Cuijes al oeste y Agua Nacida al este–, los edificios fueron construidos de manera dispersa, comunicándose entre sí a
través de largas calzadas y veredas que suben y bajan entre los cerros, y en donde un manantial, El Agua Nacida, es el punto de confluencia de ellos. Al norte, el límite
de esta antigua ciudad es la sierra de Pénjamo; al este hay otras laderas, parte de las estribaciones sureñas. Bordeando las orillas superiores de las barrancas sobresale
un afloramiento rocoso que fue usado como banco de material para la construcción de los edificios y para tallar sobre él diversas imágenes con referencia a símbolos
mágicos y religiosos.
En la ladera central se observa un abrupto quiebre a los lados este y oeste; y mientras que el lado sur fue nivelado con grandes terrazas, por el norte el terreno baja un
tramo suavemente para luego integrarse con el cerro Los Picachos.
La ladera central ha sido la más explorada del sitio arqueológico de Plazuelas. En ella sobresalen dos complejos edificios que resaltan la importancia del sitio: una
cancha para el juego de pelota y un conjunto de plazas y basamentos piramidales al que se ha nombrado Casas Tapadas. De las tres laderas, es ésta la que requirió el mayor
esfuerzo constructivo para corregir las irregularidades del terreno y lograr una gran explanada que debió reunir durante su apogeo a un gran número de visitantes.
Por el sur, dos grandes terrazas escalonadas acortan el fuerte desnivel del terreno; por el este, un juego de ligeras terrazas ayuda a nivelar la explanada, mientras que
por el oeste, sobre la barranca de Los Cuijes, se tuvo que construir un muro de 30 m de altura. Los basamentos norte, este y sur están unidos por un largo muro-banqueta
que enmarca un pequeño palacio, el basamento central y un altar. Este muro-banqueta, en el que se debieron sentar los visitantes a observar las ceremonias, recuerda el
largo muro que encierra el espacio de los principales templos en Teotihuacán, Tenochtitlán y Tlatelolco, con el que crearon un recinto sagrado.
Se accede a Casas Tapadas por diversas escalinatas en los cuatros rumbos. Parece que las del norte, este y sur eran parte de la vialidad interna del edificio, mientras el
del oeste debió ser el acceso principal para los visitantes foráneos, ya que se llega a ella por una larga calzada de 500 metros de longitud.
Durante las excavaciones se hallaron, al pie de la ladera oeste, cuatro fragmentos diseminados de una escultura de 2.60 metros de largo, que debió estar colocada en
posición vertical a manera de marcador, y posiblemente funcionaba como símbolo de fecundidad. Los fragmentos tienen grabados distintos motivos, similares a los de las
piedras que rodean Plazuelas.
Al entrar por el lado oeste sobresale en primer plano un pequeño edificio que se ha identificado como palacio, lugar de reunión de gobernantes, nobles, sacerdotes y
guerreros. Bajo una de las columnas de este palacio fue depositada una escultura pintada de rojo, que asemeja una serpiente emplumada con las fauces abiertas de la que
emerge el rostro de un personaje ataviado con collares.
Detalle arquitectónico de Casas Tapadas
Foto: Archivo INAH
Al pie de la escalinata sur se inicia una calzada que conduce a un juego de pelota con varias particularidades. Primero, no se encuentra dentro del conjunto monumental,
sino al centro de una gran plaza por lo que podía ser visto a gran distancia. Algo muy interesante es que desde esta cancha se puede observar que el perfil este-oeste de
los tres basamentos piramidales de Casas Tapadas imita la silueta triple de Los Picachos. En otros sitios se encuentran asociaciones similares. En Mesoamérica los cerros
eran considerados sagrados, ya que se creía que en su interior habitaban los dioses de la fertilidad y que de aquí salían las aguas que hacían próspera la tierra, por lo
cual se repetía su silueta en sus edificios, como una forma de abstraer el poder divino.
Como marcadores se encontraron aquí cuatro esculturas de dioses asociados a la fertilidad, enfatizando el carácter ritual del juego. El marcador oriente presenta
atributos del dios de la lluvia. En el poniente se muestra el rostro de un ser mitológico que conjuga rasgos de serpiente y lagarto, animales relacionados simbólicamente
con la tierra y la prosperidad de la misma. Las esculturas del extremo norte comparten rasgos con el dios de la lluvia y la fertilidad. Varias de estas piezas
arqueológicas se encuentran hoy en exhibición en el museo de sitio.
De manera sorpresiva, se encontraron entre el escombro del lado sur del juego de pelota y las plataformas aledañas, diversas cuentas de cerámica que representan en
miniatura varios animales: perros, tortugas, caracoles, culebras y coyotes, además de utensilios de la vida diaria como malacates, ollas, jarros, y también figuras
antropomorfas con máscaras y paños atados en la cabeza.
Los petrograbados de Plazuelas
Otra particularidad de Plazuelas son los miles de petrograbados que se encontraron en las orillas de las barrancas sobre afloramientos rocosos de toba riolítica, tallados
en bajo y alto relieve. En sí, estos elementos convierten a Plazuelas en un sitio muy complejo. El ángulo del reflejo solar es determinante para su observación, tal
parece que hubieran sido talladas para apreciarse sólo por momentos a diferentes horas del día. En esta inmensidad de petrograbados sobresale la representación en
miniatura de Casas Tapadas. En ella están ilustrados todos sus elementos arquitectónicos, lo que sirviera de guía para orientar las excavaciones durante el proceso de
restauración.
A pesar de los avances en la exploración, Plazuelas sigue siendo un lugar de grandes incógnitas. El diseño y ornamentación de sus edificios evoca una y otra vez el
antiguo culto a los dioses que personificaban el agua, la tierra, el fuego y el viento, elementos indispensables para la reproducción de la vida, entre los que destacan
los atributos de Tláloc, dios de la lluvia, señor del tiempo agrícola. Por otra parte, la combinación de los diseños tallados en las rocas y las representaciones
arquitectónicas distintivas de regiones cercanas y lejanas, confirman a Plazuelas como un centro que aglutina la complejidad del pensamiento de los diversos pueblos que
formaron parte de la civilización mesoamericana.
Uno de los petrograbados con representaciones arquitectónicas
Foto: Archivo INAH
Cómo llegar:
Tome la carretera federal 90, tramo Irapuato-La Piedad. Aproximadamente a 12 kilómetros de Pénjamo, se encuentra la desviación a San Juan el Alto Plazuelas.
Horario de visita:
Martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas
Cuotas de recuperación:
$30 para mayores de 12 años
$10 para menores de 12 años y mayores de 5
En su viaje puede también disfrutar del centro histórico de Pénjamo, la Hacienda Corralejo, la Tequilera Corralejo, el Fuerte de los Remedios en la bella Sierra de
Pénjamo, así como del balneario de Ojo de Agua Churi.
Plano de ubicación
Para conocer más: BRANIFF CORNEJO, Beatriz, Morales, Guanajuato y la tradición Chupícuaro, México, INAH (Colección Científica), 1997.
BRANIFF, Morales, Guanajuato y la tradición Tolteca, México, INAH (Colección Científica), 1997.
CÁRDENAS GARCÍA, Efraín, El Bajío en el clásico: análisis regional y organización política, Zamora, El Colegio de Michoacán, 1999.
CÁRDENAS GARCÍA, Efraín (coordinador), Tradiciones arqueológicas, Zamora, México, El Colegio de Michoacán, 2004.
CÁRDENAS GARCÍA, Efraín, CASTAÑEDA LÓPEZ, Carlos, TORREBLANCA PADILLA, Carlos Alberto, ZEPEDA GARCÍA MORENO, Gabriela, Zonas arqueológicas en Guanajuato, Cuatro casos:
Plazuelas, Cañada de la Virgen y El Cóporo, Guanajuato, Ediciones La Rana, 2007.
Cómo llegar a Plazuelas:
Tome la carretera federal 90, tramo Irapuato-La Piedad. Aproximadamente a 12 kilómetros de Pénjamo, a la altura de CICABA (Salvi) se encuentra la desviación a San Juan el
Alto Plazuelas.
Sitio oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia:
http://www.inah.gob.mx
Sitio oficial de la revista Arqueología Mexicana:
http://arqueomex.com