
El Corredor de las esculturas es un proyecto del Museo Iconográfico del Quijote en el cual se han colocado en la vía pública varias esculturas que pertenecen a esta institución. Con este corredor el MIQ busca un mayor acercamiento a la sociedad, al extender la exhibición del museo a las calles por las que día con día transitan los guanajuatenses, haciendo al museo parte de su cotidianidad y reforzando con ello el espíritu cervantino que es tan característico de esta ciudad, Capital Cervantina de América (UNESCO 2005).
SANTIAGO DE SANTIAGO
Este corredor comienza con la pieza ubicada en la plazuela
contigua al Templo de San Diego, creada ex profeso en el
año 2005 para conmemorar el título de Guanajuato como
Capital Cervantina de América. En ese mismo año, el Museo
Iconográfico del Quijote donó al pueblo de Guanajuato la
pieza Don Quijote, del autor español Santiago de Santiago.
Esta pieza perteneció al MIQ desde el año 2000, y fue
donada por don Eulalio Ferrer Rodríguez para ser colocada
en esta plaza el 4 de marzo de 2005.

Don Quijote, Santiago de Santiago
Don Quijote, pieza realizada en bronce, se creó en el año de 1985 y mide 1.93 metros de alto, por 1.05 metros de frente y 1.51 metros de ancho. Su autor, Santiago de Santiago, nació en Navaescurial, Ávila, España, el 25 de julio de 1925, se inició en el arte de manera autodidacta, realizando viajes de estudios por Europa, Japón, Estados Unidos y México. Ha realizado más de treinta exposiciones individuales y tiene colocados 28 monumentos públicos, tanto en España, como en otros países, entre ellos: Dinamarca, Japón, Checoslovaquia, Rusia, Grecia y México, siendo afortunados los guanajuatenses por contar con una de sus obras.
El Quijote de Santiago de Santiago muestra el torso completo, su rostro se encuentra dirigido al cielo, mientras que su mirada se dirige al frente. Su aspecto de locura se acentúa con sus retorcidos y alargados mechones de barba y bigotes, que enmarcan una mirada y aspecto apacible. Porta una armadura incompleta: sobre una camisa se presenta el peto y el espaldar de la armadura; la tela de la camisa que sale por debajo de los metales se acomoda como si se tratara de la falda de la loriga; los brazos, cubiertos únicamente por la tela de la camisa, se protegen apenas con hombreras y codales. En la cabeza porta la bacía de azófar; y mientras su brazo izquierdo cae sobre su costado, el derecho se levanta empuñando su lanza, que se alza en posición de ataque. La disposición corporal, la mirada y la dirección de la espada aparentan que el enemigo al que se enfrenta le duplica el tamaño.
Aunque esta pieza ha sido colocada desde 2005 en la vía pública, al haber pertenecido al acervo de este museo y ser una pieza de identidad entre el museo y la sociedad guanajuatense, hemos decidido ubicarla como punto de partida de este corredor.
Otro de los motivos importantes para designar en ese sitio el punto de partida del Corredor de las esculturas es el acto solemne que se realizó el 6 de noviembre de 2010; en el que se unieron la Fundación Cervantista Enrique y Alicia Ruelas y el Museo Iconográfico del Quijote para hacer realidad la leyenda creada por los guanajuatenses, con la obra Del increíble entierro de don Quijote de la Mancha. Esta leyenda narra el hecho de que don Quijote se encuentra sepultado en Guanajuato. Así, en honor al personaje literario, se realizó dicho entierro, materializado en la Edición Guanajuato, realizada por el doctor Florencio Sevilla con el sello editorial del Museo Iconográfico del Quijote. La obra reposa sobre una base de bronce, que fue realizada por el escultor
LORENZO RAFAEL
Esta base tiene la forma de un libro abierto en el que aparece
en la página izquierda una ilustración en relieve donde
figuran el caballero andante, su fiel escudero y sus nobles
cabalgaduras, y bajo ésta, las primeras frases del primer
capítulo de la novela; en la página derecha está depositada
la Edición Guanajuato, marcada con los años 1605 y 2010,
al pie de la edición encuadrada se lee Guanajuato, Capital
Cervantina de América. Todo ello se depositó en aquella fecha
en una vitrina enmarcada en cantera rosa que armoniza con
la base de la escultura ya existente desde 2005. En ese acto
inaugural del homenaje cervantino, Enrique Ruelas Barajas
mencionó:
Don Quijote de la Mancha quedará atesorado,
que no sepultado, en las entrañas de
Guanajuato para confirmar que esta ciudad
es Capital Cervantina de América; para hacer
realidad un mito; para hacer evidente la
existencia del Caballero de la Triste Figura en
el libro que aquí quedará depositado.
El sentido de tesoro enterrado en este punto geográfico de la ciudad se recalca con las palabras que pronunciara Carlos Tena Tamayo: Aquí enterrado un tesoro está, si os asomáis podrás verlo, si queréis tener su oro sólo tendréis que leerlo. Así, en esta plaza se conjuga la aportación artística que el Museo Iconográfico del Quijote ha brindado a la ciudad de Guanajuato para el deleite y apreciación del Quijote, tanto en la plástica, como en la formación intelectual.

Del
increíble entierro de don Quijote de la Mancha, Lorenzo Rafael
En esta plaza se reúnen múltiples aportaciones que el Museo Iconográfico del Quijote ha brindado a la ciudad: una magnífica obra plástica; la conmemoración del nombramiento de Guanajuato como Capital Cervantina de América, otorgada, en gran parte por el y la labor cultural de su fundador Eulalio Ferrer Rodríguez; y la alimentación del mito del entierro del Quijote, en esta Edición Guanajuato.
JOSÉ LUIS CUEVAS
El corredor continúa con otra pieza que se ha colocado sólo
a unos metros de la plaza, entre el Templo de San Diego y
el Teatro Juárez: La Giganta. Ésta es una pieza realizada
por el afamado artista José Luis Cuevas. La Giganta
guanajuatense, de 4 metros de alto, es una pieza a escala
de la original que mide el doble, y fue realizada en 1991 para
ser la pieza icónica del Museo José Luis Cuevas.
José Luis Cuevas nació en la Ciudad de México el 26 de
febrero de 1934, es un reconocido dibujante, escultor y
grabador; también se ha desempeñado como escritor y
columnista. Es un artista autodidacta en gran medida; estudió
desde los diez años en La Esmeralda y continuó estudiando
grabado con Lola Cueto. Ha sido ubicado en la "generación
de la ruptura" por buscar con su arte neofigurativista salir del
muralismo mexicano.

La Giganta, José Luis Cuevas
Cuevas ha merecido una gran cantidad de premios, destacando entre ellos: el primer premio internacional de dibujo de la Bienal de São Paulo (1959); el primer premio internacional de grabado I Trienal de Grabado de Nueva Deli (1968); el premio nacional de Bellas Artes por el gobierno de México (1981); doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Sinaloa (1984); premio internacional del Consejo Mundial de Grabado en San Francisco (1984), además de recibir la Orden de Caballero de las Artes y de las Letras de la República Francesa (1991).
Su intención inicial era mostrar la angustia y la soledad del hombre, y eligió para ello las escenas que encontró en hospitales y prostíbulos; sus modelos han sido la prostituta, el pordiosero, el loco y el enfermo. A pesar de la recurrencia de los temas, de Cuevas se puede decir que en su obra existen diferentes variantes protagonizadas por seres deformes, bellas imágenes de personajes casi monstruosos.
Cuevas realizó su obra inspirado en el poema La Giganta, incluido en Las Flores del Mal, escrito en 1857 por Charles Baudelaire. Es una pieza con una dualidad sexual: al frente es femenina, mientras que el reverso es masculino; la figura humana se deforma con distintas proporciones como es común en la obra de este artista. Porta una indumentaria transparente que pareciera estar hecha de gasa, la cual deja al descubierto sus piernas y brazos, así como su espalda y glúteos. Es una corpulenta imagen que juega con la feminidad y delicadeza del rostro y la masculinidad de la prominente musculatura.
Las interpretaciones sobre la pieza son muchas. Carlos Fuentes, en 2001, la cataloga como nuestra diosa moderna, y hace una analogía con las diosas prehispánicas, incluyéndola en la tradición del arte mestizo mexicano. En ella encuentra la nueva diosa que es fértil, vengativa, furiosa y, a la vez, compasiva, según nos dice:
(…) una gran Diosa de la conflictiva
modernidad mexicana, hermana y
rival de la Coatlicue que, cegada por
un nudo de serpientes, mira al pasado
de la ciudad, en tanto que la nueva
Coatlicue de Cuevas, plantada en el
presente, mira hacia un futuro sin más
esperanza que la multiplicación de
Eros en México. Cruce de caminos, de
mitos, historias, mutaciones, derrotas,
fatalidades y libertades, alegrías y
duelos, sueños y vigilias, miserias y
grandezas mexicanas (…), confiada
en que de la sensualidad del arte –el
reino por venir de Eros– renazca la
ciudad humana, vivible, respirable.
Pues quien bese a La Giganta,
reinventará la Tierra.
Sin embargo, al incluirse en el Corredor de las esculturas del Museo Iconográfico del Quijote, se le suma un nuevo significado: nos resignificamos nosotros mismos cuando nos apropiamos de las culturas en las que hemos vivido. Esta Giganta, como nueva habitante de la ciudad, añade otro significado a los que en su experiencia de vida se le han dado. Sigue siendo la erótica Giganta de Baudelaire, la materialización del gigantismo que apasiona a Cuevas (y que criticó arduamente en los muralistas mexicanos), y Giganta mítica de México desde los ojos de Carlos Fuentes.
Ahora también se quijotiza en esta Capital Cervantina de América. Y "gigante" no se ha de entender en el sentido que toman los gigantes en la novela caballeresca, la cual no puede ser tal sin el cumplimiento de este arquetipo. Si acaso, a esta Giganta se suman los gigantes del Quijote tomando las buenas características de Morgante, que siendo de aquella generación gigantea, no era igual que todos los demás: soberbios y descomedidos, sino que era afable y bien criado.(1) Por lo tanto esta Giganta no será digna de ser derribada, pues don Quijote declara que lo que busca matar en los gigantes es la soberbia que la fama trae consigo.(2) En esta Giganta, en la que el erotismo y lo femenino es lo más notable, no cabe soberbia sin la belleza de ese ideal de Dulcinea, donde siendo un personaje inminentemente ficticio, suma en él las cualidades de la personificación del ideal del amor. Desde los ideales cervantinos encontramos a esta Giganta convertida en Dulcinea, quien en Aldonza Lorenzo comparte con los gigantes el poseer pelo en pecho, ser varonil, fornida, tostada por el sol, morena por el contacto con la naturaleza y el trabajo de campo, según la describe Sancho.(3) Mientras que don Quijote describe a Dulcinea de la siguiente manera:
(…) su calidad, por lo menos, ha de ser
de princesa, pues es reina y señora mía;
su hermosura, sobrehumana, pues en
ella se vienen a hacer verdaderos todos
los imposibles y quiméricos atributos
de belleza que los poetas dan a sus
damas: que sus cabellos son oro, su
frente campos elíseos, sus cejas arcos
del cielo, sus ojos soles, sus mejillas
rosas, sus labios corales, perlas sus
dientes, alabastro su cuello, mármol su
pecho, marfil sus manos, su blancura
nieve, y las partes que a la vista
humana encubrió la honestidad son
tales, según yo pienso y entiendo, que
sólo la discreta consideración puede
encarecerlas y no compararlas.(4)
(1)Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha. Edición
Guanajuato, Museo Iconográfico del Quijote, 2010, I,I, p. 21.
(2) Ibid, II, VIII, p. 363.
(3) Ibid, I, XXV, p. 151.
(4) Ibid, I, XIII, p. 77.